Cómo aportar valor al mundo

Quiero compartir con vosotr@s una reflexión personal sobre el valor del esfuerzo.

A mi me encanta hablar con los niñ@s, porque seguramente tienen para enseñarnos muchas más lecciones, que los adultos a ellos y me parece fascinante su creatividad, imaginación y forma de actuar.

El otro día, estaban unos vecinit@s en el patio de casa, haciendo pulseras y vendiéndolas con mucha ilusión, como si de unos comerciantes adultos se tratara. Les pregunté cuánto costaban y hubo una niña que me presentó con todo lujo de detalles, sobre materias primas y precios, los collares y pulseras que habían elaborado.

Ver aquel entusiasmo, digno de una comercial experimentada, me generó mucho impacto. Punto número uno: que importante es ilusionarse por lo que uno hace y aportarle valor a tu trabajo.

Cuantas veces somos nosotros mismos los que desprestigiamos nuestro trabajo, nos hacemos autosabotaje y convencemos a los que nos escuchan de nuestra mediocridad.

Faltaría más, si tú mismo infravaloras tu esfuerzo, los demás asentirán con la cabeza.

Por otro lado mi reflexión en este tema va encaminada hacia mi reacción en la exposición de esta niña.

Yo buscaba, colaborar para premiar el entusiasmo de est@s niñ@s, pero ¿por qué no adquirir algo bonito?

Cuando me relató el catálogo de productos, me gustó un collar concreto que era el más caro y la cuestión es: que importante es hacer cosas con valor.

Según la RAE la palabra valor define «el grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer necesidades y proporcionar bienestar o deleite», 

Por tanto, ¿por qué cosas que me ofrecía por unos céntimos, no me llamaron la atención y el collar más caro sí? Claramente porque yo no quería quedar bien y ya está, sino ya de paso adquirir algo que me gustase, algo que me aportese valor.

Punto número dos: que tu esfuerzo se traduzca en aportar valor a los demás.

Este principio se aplica a todas tus actividades: cuidado de tus hijos, cocinar, en tu trabajo fuera de casa o dentro con todas sus actividades concretas.

Y un factor importante para conseguir el éxito es hacerlo con optimismo, os recuerdo aquí el post que escribí sobre ello por si queréis recordarlo.

Como conclusión sobre cómo aportar valor debemos recordar esta frase:

“Lo que más te hace falta en el mundo es lo que tú has venido a darle” (Alejandro Jodorowsky) 

El mundo te necesita y te tienes que enfrentar a él, en todo lo que hagas, con ilusión, alegría, entusiasmo, empatía, amor, para que todo lo que produzcas genere un valor importante para ti y para los que te rodean.

Muchas gracias por leer mis post, por seguirme para ver todo lo que escribo y por tus comentarios y me gusta ⭐️ gracias, gracias.

Feliz Martes y feliz semana❤️

La emocionante vida de Thomas Alba Edison

Nos puede sonar el nombre de Thomas Alba Edison como el gran inventor que fue, pero quizá tod@s no conozcáis la fascinante historia de su vida.

¿Sabíais que llegó a patentar 1.093 inventos?

Increíble ¿verdad?, imaginad en la actualidad el impacto que tendría un inventor de este calibre…

He leído sobre ello y he escuchado su historia, varías veces, de mano de grandes maestros como: Mario Alonso Puig, Médico cirujano, especialista del aparato digestivo y experto en motivación y comunicación, Maytte Sepúlveda, humanista y comunicadora, y Pilar Jericó, escritora y divulgadora… y tengo muchas ganas de contárosla porque merece la pena conocer esta lección de superación constante, para motivarnos a tod@s.

Thomas Alba Edison:

Nació en Ohio en 1847.

Por razones políticas, tuvo que salir de su tierra y se trasladó con su familia a la fría tierra de Michigan, a sus siete años de edad.

Era el pequeño de siete hermanos, aunque tres de ellos murieron.

A sus ocho años le matricularon en el colegio público de la ciudad, donde vivían y después de solo doce semanas el maestro le dió una carta, dirigida a su madre, para que el pequeño Thomas se la entregara.

Ella al leerla, entre llantos, le dijo a su hijo, para tranquilizarle, viendo su cara de incertidumbre y preocupación, que no se preocupara que la carta decía que era un niño tan especial y tan inteligente, que no podían enseñarle nada más, en el colegio y que ella sería a partir de entonces su maestra.

A los once años, Thomas, leía vorazmente todo tipo de libros, con la pasión de quién quiere aprenderlo todo y a los doce ya inició sus primeros proyectos que fueron construyendo las bases de su trayectoria como inventor.

Empezó en ese momento, con doce años, a vender diarios en el tren matutino que hacía parada de seis horas, las cuales aprovechaba para leer, en el salón de lectura, todos los libros que encontraba, entusiasmándose mas por los de ciencia, poniendo en práctica alguno de los experimentos que había leído. En ese tiempo utilizaba un vagón vacío como laboratorio.

A sus quince años consiguió su primer trabajo como telegrafista, fruto del agradecimiento del padre, de un niño al que salvo de las vías del tren, que era telegrafista. Este hombre le enseño código morse y telegrafía.

Realizó numerosos experimentos que finalmente le llevaron a su primer invento real aunque no patentó, la versión inicial, “el repetidor automático”, que transmite señales de telégrafo entre estaciones sin personal, lo que permite que se pueda traducir de forma fácil y precisa el código cuando convenga.

Thomas tramitó su primera patente a sus veintiún años. Se trataba de un instrumento sencillo para el recuento mecánico de votos. Tenía dos botones, uno para el voto a favor y otro para el voto en contra. Se encontró algo que no esperaba, no fue bien recibido por el comité del congreso de washington,  ya que favorecía el fraude en las votaciones y es lo que querían evitar.

A los 24 años, su madre murió y al guardar sus cosas junto con sus hermanos, encontró aquella carta que le dieron en el colegio a los siete años y con nostalgia por la pérdida de su madre, la leyó.

Esa carta era muy diferente a como su madre se la había descrito y entre llantos, Thomas, se dió cuenta de la realidad.

En esa carta ponía que Thomas, era un niño enfermo mental, incapaz de aprender nada y que el colegio no se podía hacer cargo de su enseñanza y no le permitían volver.

Eso demuestra la grandeza de una madre, en este caso o de un padre en otros.

El colegio dio un diagnóstico pero su madre no lo admitió como veredicto y lucho por enseñarle, sacarlo adelante junto a sus hermanos y consiguió aflorar su creatividad, sus ganas de descubrir y todo el potencial que tenía dentro y que desde luego, en el colegio no supieron ver.

Gracias a ello se convirtió en una pieza fundamental para la humanidad porque muchos de sus inventos han sido clave para vivir la vida como la conocemos.

Sus cinco inventos más destacados fueron:

1. La lámpara incandescente

2. Quinetoscopio

3. Cámara de cine

4. Vehículo eléctrico

5. Fonógrafo

La vida de Thomas Alba Edison es una verdadera historia de superación, en la que su madre fue la pieza clave en el desarrollo de este genio, al no permitir que ojos equivocados desahuciaran a su hijo, en vez de motivarle para conseguir hacer brotar todo su potencial.

Thomas hizo honor a sus palabras con su ejemplo, cuando decía:

“la gente que dice que algo no se puede hacer no debería interferir en el camino de aquellos que lo están haciendo”

Espero que os haya gustado esta historia, como a mi, me encantará leer vuestros comentarios y os deseo que paséis un estupendo domingo. Feliz semana!! Un abrazo 🌸