Nacemos felices, ¿por qué dejamos de serlo?

Si tenéis la oportunidad de observar a un niñ@ pequeñ@ de cerca, sea vuestro hij@, sobrin@ o de unos amigos, veréis que un bebé es feliz por naturaleza.

Siempre que tenga las necesidades básicas cubiertas, sonríe constantemente, que es algo que los adultos, sabemos que es bueno para la salud y hay personas que no se ríen ni aunque les paguen por ello y supongo que sus razones tendrán…

Las clases de risoterapia se crearon por la importancia sanadora que tiene la risa, que lo que hace es influir, en los estados emocionales: alegría, felicidad que predisponen a la curación del cuerpo.

Ya en la Edad Media buscaban reír, a través de los bufones, durante la comida para favorecer la digestión.

En china pensaban que una simple sonrisa aseguraba la salud, la felicidad y la longevidad.

Y en la actualidad UNICEF utiliza la risa como arma de ayuda para los niños que han sufrido un desastre natural.

Pues bien, los bebés nacen sabiendo esto y conforme crecemos lo vamos desaprendiendo.

Por favor, no permitamos esto, vamos a volver a ilusionarnos, con un amanecer, con un arcoíris, cuando la luna esta llena e ilumina la noche, con la conversación con un amig@, con la alegría de un niñ@.

“Nada prende tan pronto de unas almas en otras como esta simpatía de la risa.

Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

¡Que paséis un día estupendo!😘