Cuentos para despertar: La Paz interior

Estaba escuchando a Maytte Sepúlveda, estupenda humanista y comunicadora, en uno de sus vídeos de YouTube, porque que me aporta mucha paz y serenidad y siempre me deja un poso positivo con todo lo que nos cuenta y contó una historia del libro: cuentos para despertar, que me pareció precioso por su gran moraleja y quiero compartirlo con vosotr@s.

No sé su título pero la temática es:

La verdadera paz interior

Había una vez un rey que ofreció un gran premio, al artista que pudiese plasmar la representación de La Paz perfecta, en una pintura.

Muchos artistas lo intentaron y presentaron sus obras en el palacio.

El rey, observó y admiró todas las pinturas, pero solo hubo dos que realmente le gustaron y tuvo que elegir entre ellas.

La primera era un largo muy tranquilo, un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban.

Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul, con tenues nubes blancas.

Todos quieren miraron esa pintura, pensaron que reflejaba La Paz perfecta.

La segunda pintura, también tenía montañas, pero éstas eran escabrosas, sobre ellas, había un cielo furioso, con rayos y truenos, la tormenta perfecta.

Montaña abajo, parecía retumbar un espumoso torrente de agua, este no se revelaba pacífico, para nada, pero cuando el rey observó cuidadosamente, vio tras la cascada, un delicado arbusto creciendo

en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido, allí en medio del rugir de la violencia con la que caía el agua

estaba sentado plácidamente un pajarito dentro de su nido.

El pueblo se preguntaba qué cuadro elegiría el rey.

El sabio rey, eligió la segunda y explicó por qué.

Paz no significa estar en un lugar sin ruido, sin problemas, sin trabajo, sin dolor, Paz significa que a pesar de estar en medio de tantas cosas, jamás nada ni nadie, quite ni perturbe la tranquilidad de nuestro corazón, al saber que las cosas las estamos haciendo bien, con honestidad, verdad, compromiso y amor. Este es el verdadero significado de la palabra paz interior.

Podéis escuchar el vídeo de Maytte Sepúlveda aquí, leyendo esta historia y contando sus reflexiones, sino la conocéis os la recomiendo porque es maravillosa.

Os dejo ahora reflexionar sobre ello, porque muchas veces escuchamos o leemos una historia porque es el momento adecuado para nosotr@s para pensar en el tema concreto enfocado a nuestr@ vida o forma de ver la vida.

Muchas gracias por leer mispost, por seguirme para ver todo lo que escribo y por tus comentarios y me gusta gracias, gracias.

Feliz Viernes y feliz fin de semana, un abrazo ❤️

El amor de una madre lo puede todo

He escrito este cuento, inspirada por el amor que siento hacia mi madre, que se merece todo lo bueno posible y quería regalarle algo especial.

Siempre le he escrito, el día de la madre, poesías, dedicatorias con foto, desde muy pequeña y ella me ha premiado con su agradecimiento, emoción, alegría y amor incondicional.

Este año, quiero compartirlo con vosotr@s y me gustaría que me dierais vuestr@ opinión sincera, porque es la primera vez que hago pública la dedicatoria de mi madre.

Si os gusta hacérmelo saber, ¡me hará mucha ilusión!

Feliz día de la madre para tod@s!!!

El amor de una madre lo puede todo

En un pueblo muy pequeño de asía, había una bruja, que era famosa por conseguir siempre lo que se proponía.

Vivía en lo alto de una montaña dentro de la cordillera del Himalaya.

Su poder fundamental era el miedo que le tenía todo el mundo.

No era bruja, en el sentido estricto de la palabra, es decir, siguiendo la definición de brujería de la real academia española: “Conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen los brujos y las brujas”, porque en lo único que era experta, era en el conocimiento de todo tipo de hierbas, que servían tanto para sanar, como para matar y ella igual curaba que envenenaba, sin que le temblara la mano, era mejor no tenerla de enemiga y la gente se alejaba de ella todo lo que podía.

Tenía 60 años y estaba muy bien de salud, vestía de negro y con un pañuelo en la cabeza, que le ocultaba parte de la cara, probablemente para que se no se notara que no había recibido el don de la belleza, con lo que parecía mucho más mayor.

Vivía sola, muy lejos del pueblo, porque todo el mundo la temía y se alejaba de ella, las leyendas decían que tenía 140 años, y que podía volar con su caballo, su fiel compañero, que eran el único que la apreciaba, por recibir de ella, comida y techo, porque gracias a él podía subir a su casa todos los días.

Todas esas historias eran mentira, realmente, pero lo que era verdad, es que era una mujer solitaria y siniestra, de la que era mejor, estar lejos.

En el pueblo, había un matrimonio que tenía tres hijos. Al más pequeño, cuando llegaba la primavera, se le pelaban mucho las manos y le generaba muchas molestias, picores e incomodidad para un niño de tres años que se manchaba constantemente, lo tocaba todo y si no tenía cuidado, se le producían infecciones muy dolorosas. 

Eran unos tiempos remotos es los que no existía internet y los libros solo los disfrutaban y custodiaban monjes que vivían en la parte más alta de la montaña, muy lejos de allí.

La madre del niño decidió ayudarle de la única manera que podía, siendo valiente y pidiendo ayuda a la bruja.

Esperó varios días hasta que pudo localizarla y por fin la vió.

Se acercó sin pensárselo dos veces y le contó lo que le ocurría a su pequeño y si sabía cómo solucionarlo y la anciana le dijo que si, que le prepararía unas hierbas para que se las aplicara, pero que para hacerlo tenía que subir a su casa.

La madre le dijo que subiría, aún sabiendo que nunca nadie había tenido la valentía de visitarla, pero ella estaba dispuesta a todo para sanar a su hijo. Al día siguiente, cogió un caballo y se presentó en su casa.

Le llevo un bizcocho recién hecho que ablando el corazón de la bruja y está, estuvo encantada de ayudarle.

La anciana, le dio un bote lleno de hierbas curativas que le debía aplicar todas las noches al niño, durante dos semanas.

La madre aplicó las hierbas todos los días a su hijo, como le indicó la bruja y después de dos semanas, estaba totalmente recuperado.

Preparo un rico bizcocho igual que el otro, que tanto le había gustado a la bruja y fue a llevárselo a su casa, para premiar la eficacia de su sabiduría. La bruja se lo agradeció tanto, que a partir de entonces la iba a visitar, de vez en cuando, para charlar un poco y preguntar si el niño seguía bien.

Todas las primaveras le preparaba las hierbas curativas, para evitar el problema y estaba muy contenta de recibir los bizcochos caseros de premio y la alegre conversación de esta familia, que trataba a la anciana como una amiga cercana.

El puro corazón de una madre y el amor incondicional a un hij@ hacen posible las hazañas más difíciles.

Nosotros somos monedas de oro

nosotros somos monedas de oro

El Dr. y para mí maestro Mario Alonso Puig, cuenta una leyenda muy interesante, que habla sobre la autoestima y que os narro a continuación, según mi interpretación.

Tengamos en cuenta algo fundamental, siguiendo sus palabras: “que una cosa es los demás nos valoren, nos quieran y otra cosa es que nosotros busquemos el valor en lo que los otros nos valoran Dr. Puig.

Esta es la historia de un chico, que no se valoraba nada y permitía, por tanto, que los demás tampoco lo hicieran.

Llegó un momento que tuvo que pedir ayuda, para que alguien le guiara a encontrar un poco de valor en su vida.

Con las personas que se iba encontrando por el camino, comentaba como se sentía y le respondían: que no era mal chico, aunque no era ni muy inteligente, ni muy creativo, pero que no se preocupara porque, de todo tiene que haber en la vida.

Solamente una persona le dijo, -pues mira la verdad es que yo no sé resolver tu problema, pero conozco a alguien que si puede. Es un anciano sabio, que vive en una montaña, a la que tienes que acceder después de varios días a caballo, si estás dispuesto a probar.

El chico por supuesto, estaba dispuesto, porque estaba desesperado y no sabía cómo salir de esa situación.

Consiguió un caballo, cabalgó varios días y cuando encontró al anciano, le preguntó si era el sabio de la montaña y le contó lo que le ocurría: que no se valoraba a sí mismo y que a lo mejor, era porque no valía nada y esperaba que él le resolviera sus dudas.

El anciano le contesto que no se consideraba sabio, pero que como tenía mucha experiencia, por su larga vida, intentaría ayudarle, pero que necesitaba mucho tiempo para ello y ahora mismo no podía..primero necesitaba resolver un problema suyo personal.

El chico se interesó por lo que al anciano le preocupaba, porque estaba ansioso por resolver sus dudas y le ofreció su ayuda para solucionar su inquietud.

El anciano acogió de buen grado su apoyo y le contó que necesitaba vender un anillo, por dos monedas de oro.

Al chico le pareció un anillo muy raro y un precio costoso, aunque posible y se dirigió a un mercado que había en el pueblo justo la mañana siguiente, para intentar venderlo por lo que pedía el anciano y así solucionarle el problema y lograr que le ayudase a resolver el suyo.

Se paso todo el día lidiando con curiosos, que se interesaban por el anillo pero que al saber el precio, le llamaban loco y volvió muy tarde, triste por no haber podido conseguir el objetivo y le contó todo lo sucedido al Sabio.

El le dijo que ahora se daba cuenta de su error, a lo mejor el anillo no valía eso y estaba pidiendo demasiado. Necesitaba que un experto lo tasara y conocía al perfecto. Pero el inconveniente era, que estaba a dos días a caballo… a lo que el chico no le puso ningún inconveniente.

Estaba deseando solucionarle el problema para que estuviera libre para ayudarle a él. Incluso le propuso al maestro, que si el tasador le compraba el anillo, se lo podría vender por dos monedas de oro.

El sabio se negó en rotundo, diciendo que el anillo no se vendía y que solo quería saber su valor real a ojos de un experto en la materia.

El chico se quedó un poco confuso al decirle el anciano que no quería vender el anillo, pero lo obedeció a ciegas.

Al encontrarse con el experto, le preguntó si era quien buscaba y él le confirmó, que efectivamente era el mejor experto en anillos del mundo.

El chico le dijo directamente que tenía urgencia por vender un anillo y se lo mostró. El experto al verlo, le dijo que si quería , le daba cincuenta monedas de oro en ese mismo instante, por las prisas y que si le daba una semana podía conseguirle cien.

El joven se quedó helado al descubrir el alto valor del anillo y volvió a contárselo al anciano muy sorprendido.

Al contarle la hazaña al maestro y preguntarle cómo podía ser esto, él le contesto sencillamente: porque en esta vida, hay que preguntar a los que saben.

Es una pena que en la sociedad no haya muchos expertos en valores humanos y como dice el Dr Puig:

“Como nadie o casi nadie sabe de seres humanos, te tasan como tasan en el mercado”

Podéis escucharla como la transmite magistralmente el Dr. Puig. Aquí en este vídeo en el minuto 19, si queréis 😊

Y recordar siempre: que nadie os diga que no valéis, porque los seres humanos valemos oro.

¡Feliz fin de semana!!❤️😘